Este año hemos sido considerados con las visitas (o las visitas han sido más listas...) y no les hemos hecho limpiar el aljibe. Entonces, ¿quién se ha encargado de tan ardua tarea? Pues aunque no lo parezca, no ha sido el Mis. Él, para variar, disfruta viendo trabajar a los demás, pero no da "palo al agua". Lo que pasa es que es tan mono y tan amoroso que al menos su compañía me llena de energía y me hace currar más animada.
Por cierto, que al lado de la piscina me he inventado una "zona de juegos" para el principito, con tienda de campaña, tobogán y piscina hinchable, todo un lujazo para estar en medio de la montaña.
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